Lesiones en el ciclismo: Pie caliente. II parte.

     Tras el alto número de preguntas sobre esta patología vamos a explicar un poco mas las causas y los posibles tratamientos tanto en el ciclismo como en la vida diaria.

     Las causas más comunes como explicaba en la entrada anterior sobre el pie caliente, varían desde un calzado estrecho que aprisione el pie, un neuroma de morton, unas zapatillas con suela blanda o gastada, una mala colocación de las calas, o un problema articular desde el tobillo a los metatarsianos.

     Un hundimiento del arco transverso de los metatarsianos tarde o temprano va a irritar los nervios plantares pudiendo llegar también a irritar la cabeza de los metatarsianos y las articulaciones metatarsofalángicas si hay poca almohadilla grasa.

     El hundimiento de la cabeza de los metatarsianos acaba provocando un callo que puede provocar dolor.

     Este hundimiento del arco metatarsiano puede estar provocado por el uso de zapatos con tacones, por esguinces en el tobillo, por traumatismos o por algún problema postural en el que hay un desequilibrio posterior, con el centro de gravedad retrasado, provocando un exceso de apoyo en el talón lo que a su vez provoca un atrofia de la musculatura de la planta del pie.

     Otra posible causa de hundimiento metatarsiano e irritación de los nervios plantares en ciclistas es debido a las fuerzas ejercidas con el antepie al pedalear ya que no hay un reparto normal de las fuerzas como cuando estamos de pie, teniendo que ser el antepie el que se encargue de transmitir el peso y la fuerza al pedal provocando un exceso de presión en los metatarsianos intermedios, el 2º,3º y 4º .

     En el estudio biomecánico del ciclismo hay que examinar, valorar y diagnosticar el problema que genera este hundimiento para poder realizar el mejor tratamiento posible que puede variar desde plantillas a medida,  tratamiento articular y muscular, ejercicios específicos, etc.
   

Lesiones en el ciclismo. La Fascia Lata. II parte.

   
     Ya vimos anteriormente una introducción sobre la fascia lata, sus causas y tratamiento.
     Vamos a explicar más causas de esta patología.

     Esta patología va asociada a un problema postural global que muchas veces necesita de tratamiento de fisioterapia para poder subsanarlo, no sólo una recolocación en la bicicleta.
     Normalmente si sólo hay una pequeña inflamación y/o contractura se suele corregir colocando bien el sillín y alineando el tracking rotuliano.

    Si la lesión viene determinada por una mala colocación en el sillín que a su vez puede venir por una mala colocación de las calas o un error de corrección de una dismetría, es necesario trabajar la postura tanto en la bicicleta como en el día a día con ejercicios específicos posturales. En la bicicleta tendremos que ser pacientes y hacer un trabajo lento pero constante para ir automatizando la nueva postura y los nuevos movimientos.

     Es muy común que un problema postural impida colocarse adecuadamente en la bicicleta.

    Como tratamiento básico encima de la bicicleta, recolocaremos el sillín, normalmente hay que bajarlo, corregir la posición de las calas y evitar tirar de los pedales hacia arriba.
    Si al corregir estos parámetros no mejora, hay que estudiar que pisemos bien, que no se rote el pie hacia adentro, que no rote la tibia o la rodilla entera y que vayamos bien sentados en el sillín.

Plantillas para el ciclismo. Parte I.

   
     Más de una vez he oído el comentario de «en el ciclismo no hacen falta plantillas porque se pedalea con la parte anterior del pie».
     Teniendo un pie con un anatomía perfecta y una mecánica articular perfecta, podríamos pensar que no hiciesen falta unas plantillas para las zapatillas de ciclismo, pero no suele ser así.

     Cuando pedaleamos, la cala debe ir colocada en el sitio exacto para que la presión que ejercemos se reparta bien por todo el antepie y el metatarso.

Imagen de Bikefit.com

     Claro, los que opinan que no hacen falta las plantillas se olvidan que los metatarsianos se articulan entre ellos, y con las cuñas y con el cuboides y el cuboides con el escafoides y estos con el astrágalo y luego etc. etc. hasta sumar 33 articulaciones en el pie, con lo que cualquier problema en una de estas articulaciones va a condicionar el comportamiento de las demás.

     Estos huesos se organizan para soportar la carga de nuestro peso así como para dar una flexibilidad en conjunto para la marcha.
     El pie lo dividimos funcionalmente en tres arcos, dos longitudinales y uno transversal que forman una bóveda. (Biomecánicamente existen más.)

     El arco longitudinal interno: el puente del pie.(Color verde en la imagen)
     El arco longitudinal externo: el borde externo de la planta del pie.(Color azul)
     El arco transverso: el arco que forman los metatarsianos. (Color rojo)

     Cualquier alteración en los arcos longitudinales provoca un cambio en la huella plantar, pie plano o pie cavo, provocando una reacción del resto de articulaciones para adaptarse a la manera de pisar, con lo que cuando pedaleemos, nuestro cuerpo, que esta adaptado a esta forma del pie, realizará un movimiento anómalo en el tobillo, la rodilla y la cadera, necesitando plantillas para minimizar estos movimientos reaccionales.

     Como en el ciclismo pedaleamos con el antepie, estamos supeditados a como se comporta el arco transversal metatarsiano.
     Si este arco fuese 100×100 estable y no hubiese lesión ninguna en el resto de articulaciones y musculatura afín, podríamos pedalear sin plantillas perdiendo poca fuerza.
     Y como en el cuerpo humano nada es sencillo, este arco suele fallar por la parte interna, produciendo un hundimiento de la base del primer metatarsiano (la zona donde sale el juanete) que a su vez provocará un hundimiento del primer arco longitudinal (el puente del pie) provocando una rotación interna de la tibia que obliga a la rodilla a un movimiento en valgo y a la cadera un movimiento de rotación interna en la sacroiliaca etc. etc.

     Para los colegas escépticos sanitarios, comentar que los grandes culpables de todo esto son los músculos tibial posterior y el peroneo lateral largo que unen directamente pie con tibia y peroné.
     Esta inestabilidad del arco transversal es la responsable de que pies a priori sanos y pies cavos necesiten plantillas para el ciclismo.
     Y aquí nos surge otro dilema, ¿cuñas o plantillas? ¿Ambas?
    Esto lo dejo para otro post.