Plantillas para el ciclismo. Parte II. Plantillas y/o cuñas.

   
 

     Una vez explicado un poco el por qué de las plantillas para el ciclismo, ahora toca debatir entre el uso de las plantillas, el uso de las cuñas o el uso de ambas.                                                                                    

                                                                                                             

Imagen de bikefit.com


     La mayoría de biomecánicos, tratan de corregir el varo del antepie.

     Para ello utilizan goniómetros y técnicas específicas para valorar este varo.

     Alrededor del 85% de las personas tenemos un antepie en varo.

      La norma general de muchos biomecánicos ha sido corregir este varo, poniendo cuñas a razón de cinco grados cada una  u otras más grandes de diez.

      Estas cuñas nos van a ir muy bien en el caso de tener una ligera debilidad del complejo articular del primer metatarsiano con la primera falange (zona del juanete) causada por una hipotonía del músculo peroneo lateral largo, entre otros.

      Lo habitual sería pensar que la suma de varo de antepie más tracking de la rótula anómalo igual a cuña o cuñas correctoras en la cala, pero no suele ser así.
  
        Este varo del antepie, fisiológico en la mayoría de casos, puede resultar estable a la prueba de fuerza, entonces si se ponen cuñas correctoras estamos cambiando la arquitectura del pie, del miembro inferior, etc

     Si corregimos el antepie y no estudiamos ni corregimos el resto del pie, tarde o temprano los ciclistas volverán a sufrir molestias, las mismas o peores, porque hemos cambiado la arquitectura del antepie.

     Por lo tanto, cuando valoramos el antepie, hay que valorar el resto del pie también.
     Hay que valorar la huella plantar en carga, en descarga, fuerza de la musculatura, movilidad articular global y analítica, la estabilidad del arco longitudinal interno (radio interno),articulaciones del miembro inferior, postura global etc.

     No podemos corregir un hundimiento del arco plantar o un desequilibrio de la articulación tibioperoneoastrgalina (el tobillo) a base de cuñas.
     En estos casos el uso de plantillas va a suponer que ese varo del antepié disminuya funcionalmente hablando, ya que cuando hacemos la presión en el pedal, el arco interno se va a ver sujeto por la órtesis dando estabilidad al tobillo, pierna etc. y no haga falta tantas cuñas en la cala.
   
     Ahora habrá que preguntarse que tipo de plantillas son las mejores…

Plantillas para el ciclismo. Parte I.

   
     Más de una vez he oído el comentario de «en el ciclismo no hacen falta plantillas porque se pedalea con la parte anterior del pie».
     Teniendo un pie con un anatomía perfecta y una mecánica articular perfecta, podríamos pensar que no hiciesen falta unas plantillas para las zapatillas de ciclismo, pero no suele ser así.

     Cuando pedaleamos, la cala debe ir colocada en el sitio exacto para que la presión que ejercemos se reparta bien por todo el antepie y el metatarso.

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     Claro, los que opinan que no hacen falta las plantillas se olvidan que los metatarsianos se articulan entre ellos, y con las cuñas y con el cuboides y el cuboides con el escafoides y estos con el astrágalo y luego etc. etc. hasta sumar 33 articulaciones en el pie, con lo que cualquier problema en una de estas articulaciones va a condicionar el comportamiento de las demás.

     Estos huesos se organizan para soportar la carga de nuestro peso así como para dar una flexibilidad en conjunto para la marcha.
     El pie lo dividimos funcionalmente en tres arcos, dos longitudinales y uno transversal que forman una bóveda. (Biomecánicamente existen más.)

     El arco longitudinal interno: el puente del pie.(Color verde en la imagen)
     El arco longitudinal externo: el borde externo de la planta del pie.(Color azul)
     El arco transverso: el arco que forman los metatarsianos. (Color rojo)

     Cualquier alteración en los arcos longitudinales provoca un cambio en la huella plantar, pie plano o pie cavo, provocando una reacción del resto de articulaciones para adaptarse a la manera de pisar, con lo que cuando pedaleemos, nuestro cuerpo, que esta adaptado a esta forma del pie, realizará un movimiento anómalo en el tobillo, la rodilla y la cadera, necesitando plantillas para minimizar estos movimientos reaccionales.

     Como en el ciclismo pedaleamos con el antepie, estamos supeditados a como se comporta el arco transversal metatarsiano.
     Si este arco fuese 100×100 estable y no hubiese lesión ninguna en el resto de articulaciones y musculatura afín, podríamos pedalear sin plantillas perdiendo poca fuerza.
     Y como en el cuerpo humano nada es sencillo, este arco suele fallar por la parte interna, produciendo un hundimiento de la base del primer metatarsiano (la zona donde sale el juanete) que a su vez provocará un hundimiento del primer arco longitudinal (el puente del pie) provocando una rotación interna de la tibia que obliga a la rodilla a un movimiento en valgo y a la cadera un movimiento de rotación interna en la sacroiliaca etc. etc.

     Para los colegas escépticos sanitarios, comentar que los grandes culpables de todo esto son los músculos tibial posterior y el peroneo lateral largo que unen directamente pie con tibia y peroné.
     Esta inestabilidad del arco transversal es la responsable de que pies a priori sanos y pies cavos necesiten plantillas para el ciclismo.
     Y aquí nos surge otro dilema, ¿cuñas o plantillas? ¿Ambas?
    Esto lo dejo para otro post.